sábado, 11 de abril de 2009

Mi Reputacion / Mi Testimonio - II Parte

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA REPUTACIÓN
LA IMPORTANCIA DE UN BUEN TESTIMONIO  
II PARTE 
El secreto de tener un buen testimonio es de entender que no podemos lograrlo con nuestros propios esfuerzos, sino tenemos que entregar la lucha a Dios para que Dios nos dé de su poder, y podamos vivir en victoria. Dios nos da de su poder porque la promesa de Dios es que cada creyente tendrá el Espíritu de Promesa y Poder para siempre morando adentro de sí desde el momento que creemos. Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”. Pablo encontró este secreto cuando dejó de obrar en la carne, y dejó que Dios manifestara su poder en él.

2Co 12:9-10 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

El secreto es de dejar que Dios tome el control de nuestras vidas, seguir lo que Dios manda en su Palabra, y dejemos de tratar de entender todo y controlar todo. Simplemente obedecemos a Dios en todo. Para hacer esto tenemos que ser dedicados a estudiar la palabra de Dios, entenderla, y vivirla siempre por medio de nuestras vidas.
"Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres." (1ª Samuel 2:26). "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres." (Lucas 2:52). "Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo." (Lucas 24:19). "Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres." (Rom.14:18). "… procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres." (2ª Corintios 8:21).

Mateo 16: 13- 20.
“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.”

1 Timoteo 5-24
Los pecados de algunas personas son tan notorios que no necesitan ser llevados a juicio; los de otras, en cambio, sólo se descubren después. 25 De la misma manera, las buenas obras están a la vista, y las que no lo son, ya se pondrán de manifiesto.

1 Timoteo 6:14
Observa lo que esta prescrito, manteniendote sin mancha e irreprensible hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo,

Ef 5:5-6 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

Son muy amenazadores los muchos pasajes como este donde Dios prohíbe y desmiente la idea que los cristianos con pesadísimos testimonios realmente son salvos. De caer en pecado ocasionalmente es algo que va a pasar (1Juan 1:8-10), pero la gente que practica el pecado no son salvos.

Al verdadero cristiano su testimonio le importa mucho, y entonces lo cuida celosamente.

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.  

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:8-9

¿Cómo es tu testimonio, el impacto del ejemplo de tu vida en las vidas de los demás que te observan? Esto es tu testimonio

Hay un gran peligro en querer caminar sólo delante de Dios, como también en querer caminar sólo delante de los hombres. Un equilibrio aquí es deseable.

Muchos de los que dicen caminar delante de Dios solamente y no delante de los hombres, supuestamente para agradar a Dios y no agradar a los hombres, siguen un camino individualista, de insujeción. Ellos tienen un gran concepto de sí mismos, y piensan que solos pueden dar las batallas de Dios y abrirse su propio camino. Aún más, ellos quieren hacerse un nombre, por lo que no aceptan el contrapeso que significa la presencia de otros hombres de Dios a su lado, sirviendo juntos. Esta expresión aparentemente tan espiritual de andar delante de Dios y no delante de los hombres, es muchas veces una excusa para seguir el camino del error, y para sembrar mortales herejías. Muchos falsos profetas que han salido por el mundo han tomado este camino.

El otro extremo es tan peligroso como el anterior. Si caminamos delante de los hombres y no delante de Dios, entonces somos hipócritas. Buscar agradar a los hombres sin tomar en cuenta a Dios es un pecado grave en un siervo de Dios. Quien toma por este camino, rápidamente será excluido de la carrera, o bien se transformará en un siervo de los hombres.

El hombre de Dios ha de andar delante de Dios y delante de los hombres.
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